Comprar menos ropa quizá sea el propósito de año nuevo más efímero, pues tiende a desaparecer tan pronto como empieza el periodo de rebajas. Por supuesto, se trata de una época sensacional para invertir en básicos que compongan un armario cápsula eterno o en piezas de lujo incombustibles, pero lo más habitual es sucumbir a piezas que no necesitamos –a menudo de escasa calidad–, seducidas por el reclamo del precio; eso es lo que debemos evitar a toda costa. En primer lugar, porque no hay espacio material en los apartamentos contemporáneos ni en nuestra mente –gestionar tantas prendas es inviable a nivel psicológico–; pero sobre todo, por el coste humano y medioambiental que suelen acarrear esas compras compulsivas.
En mi caso, hace años que dejé de ir de compras gracias a un reto sencillo, y ya me considero ‘inmune’ a las rebajas: he logrado comprar menos ropa y vestir mucho mejor, pues he desarrollado un estilo más consistente. Detrás hay una labor de largo recorrido, es cierto, pero me he dado cuenta de que es posible cambiar de mentalidad poco a poco dando sencillos pasos. A continuación, comparto los más útiles e importantes para lograrlo.
#1. Digitalizar mi armario
Nunca me lo había planteado, pero desde que empecé a usar Whering, mi forma de relacionarme con la moda ha cambiado por completo. Tener todas mis prendas ‘en la nube’ me ha ayudado a no repetir conjunto, conceder mayor uso a todo y, sobre todo, ser consciente de qué piezas no rentabilizo. La aplicación ofrece un vistazo rápido a todas las prendas del armario, así como estadísticas de uso, que permiten detectar qué sobra –en qué no invertir– y viceversa. En este sentido, me ha mostrado muy rápido qué piezas debería poner a la venta en plataformas de segunda mano, así como las ‘carencias’ en mi vestuario.
#2. Desinstalar ‘apps’, anular suscripciones y hacer ‘unfollows’
Si de verdad deseas comprar menos ropa, deshazte de esas notificaciones, newsletters y posts que te despiertan necesidades constantes desde el teléfono. Es tan sencillo (y tan complicado) como tomar medidas, pues a menudo desencadenan compras innecesarias. Pronto descubrirás la importancia de que esos estímulos consumistas tan normalizados desaparezcan, que no son normales ni necesarios, y que a veces ni siquiera son alertas, sino que se accede a ellos por pura inercia.
#3. Formular estas preguntas
¿Lo necesito o es un capricho? ¿Tengo ya algo parecido? ¿Seguirá estando en buen estado y de moda dentro de unos años? Siempre que vayas a comprar algo, plantéate primero estas cuestiones y responde con honestidad: afinarás el tiro con tus adquisiciones y serán muchas menos las que pasen el filtro.
#4. Priorizar la segunda mano
Si deseas comprar algo, búscalo en una plataforma como Wallapop, Vinted o Vestiaire Collective antes que en cualquier tienda online. Si te da reparo, recuerda que en todas hay una categoría denominada ‘nuevo con etiquetas’ que puedes emplear como primer filtro de búsqueda. Lo habitual es que tome más tiempo encontrar la pieza, y eso es precisamente lo que evitará que se trate de una compra impulsiva. Por otro lado, gracias a ofrecer precios más bajos podrás tantear opciones de gran calidad que quizá no te hubieras planteado previamente. ¡Y no solo vintage! Te animamos a investigar en tus marcas de lujo preferidas: te llevarás más de una sorpresa, seguro. En cualquier caso, conseguirás opciones de más calidad, más duraderas, que en definitiva, te ayudarán a comprar menos.
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